Módulos
Biografía
Jordi Rubiralta obtiene su fortuna de Werfen, una empresa de diagnóstico con sede en Madrid.
Fundada por su difunto padre Josep María Rubiralta y el tío Francisco en 1966, hoy la compañía cubre el diagnóstico en hemostasis, cuidados agudos, transfusión, autoinmunidad y trasplantes.
Rubiralta presidió la empresa hasta 2019 pero permanece en el tablero.
Dirigió la expansión de Werfen en Alemania y Estados Unidos con la adquisición de diagnósticos de Tem y Accriva.
La oficina familiar de Rubiralta, Yukon Capital, ha llevado a cabo algunas de las transacciones inmobiliarias más importantes en España en los últimos años.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Jordi Rubiralta
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Jordi Rubiralta, vinculada a Sanidad y 'Diagnósticos' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 10 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 0.6 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.