Tench Coxe
Origen de la fortuna: Capital de riesgo
...
...
Módulos
Biografía
Tench Coxe ha servido en la junta de la diseñadora de chips Nvidia desde 1993, acumulando suficiente stock (como compensación) para convertirse en multimillonario.
Coxe es el tercer accionista individual más grande de Nvidia, detrás del fundador y CEO Jensen Huang y miembro de la junta directiva Mark Stevens.
Coxe pasó más de tres décadas en la empresa de capital de riesgo Sutter Hill Ventures, sirviendo como director gerente de 1989 a 2020.
A finales de 2021 poseía alrededor del 1% de la firma de software Snowflake, en la que Sutter Hill era el primer inversionista.
También sirve en el consejo de administración de dinero empresa Artisan Partners Asset Management.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Tench Coxe
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Tench Coxe, vinculada a Finanzas e Inversiones y 'Capital de riesgo' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 67 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 4.2 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.