Shalom Meckenzie
Origen de la fortuna: apuestas deportivas
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Módulos
Biografía
Shalom Meckenzie es un empresario israelí que se convirtió en el mayor accionista de fantasía diaria y empresa deportiva Bor Kings a principios de 2020.
Obtuvo una apuesta del 11% en Bor Kings cuando se fusionó con su empresa, SBTech.
Meckenzie fundó el proveedor de tecnología de juego SBTech en 2007 y sirvió como director hasta mayo de 2014.
DraftKings es un socio oficial de apuestas diarias de fantasía y deportes de la NFL, NBA, MLB, NHL, PGA TOUR y UFC.
Meckenzie pasó $11,8 millones para adquirir una rara CryptoPunk NFT en una subasta de junio de 2021 dirigida por Sotheby's.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Shalom Meckenzie
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Shalom Meckenzie, vinculada a Juegos de Azar y Casinos y 'apuestas deportivas' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 11 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 0.7 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.