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Biografía
Un inversor, inventor y fundador de la atención de salud a largo plazo, Phillip Frost ahora dirige el diagnóstico-maker Opko Health.
Frost se unió a Key Pharmaceuticals en 1972, reformuló su fármaco de asma y vendió la empresa en 1986 por $836 millones.
Frost fundó Ivax, un drogadicto genérico, en 1987. Lo vendió a Teva Pharmaceuticals por $7.6 mil millones en 2005.
En 2018, la SEC lo acusó de participar en un esquema de "bomba y bomba" que generó más de $27 millones de ventas ilegales de acciones.
Frost negó las acusaciones en una declaración personal. Se estableció con la SEC en 2018 sin admitir ni negar las acusaciones.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Phillip Frost
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Phillip Frost, vinculada a Sanidad y 'Productos farmacéuticos' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 17 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 1.1 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.