Leonid Simanovsky
Origen de la fortuna: Inversiones
...
...
Módulos
Biografía
Leonid Simanovsky tiene bajo el 2% de la compañía de gas Novatek.
Conoció al multimillonario Leonid Mikhelson, su compañero en Novatek, a finales de los años 80, cuando trabajó en la empresa constructora de Mikhelson.
Desde 2003 Simanovsky ha sido diputado de la Duma Estatal y subpresidente del comité fiscal y presupuestario de la Duma.
Simanovsky estuvo entre los 336 miembros del Parlamento ruso sancionados por la UE el 23 de febrero.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Leonid Simanovsky
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Leonid Simanovsky, vinculada a Finanzas e Inversiones y 'Inversiones' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 12 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 0.7 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.