John Middleton
Origen de la fortuna: Tabaco
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Módulos
Biografía
John Middleton hizo su fortuna vendiendo el negocio de tabaco de su familia al padre de Philip Morris, Altria, en 2007 por $2.9 billones en efectivo.
El negocio original, John Middleton Inc., fue fundado como una pequeña tienda de tabaco en Filadelfia en 1856 por su bisabuelo.
La empresa comenzó a fabricar cigarrillos en la década de 1950 y lanzó la marca de puros Black & Mild en 1980.
Middleton compró las apuestas de sus familiares en la empresa en 2003 por unos 200 millones de dólares en medio de demandas de tabaco que amenazaron con dañar el negocio.
Middleton tiene casi un 50% de participación en el equipo de béisbol Filadelfia Phillies.
Activos Financieros
Información de activos financieros no disponible.
La gran mentira de las megafortunas: El caso de John Middleton
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de John Middleton, vinculada a Alimentación y Bebidas y 'Tabaco' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 31 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 1.9 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.