Henry Laufer
Origen de la fortuna: Fondos de cobertura
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Módulos
Biografía
Laufer se unió al legendario fondo cuantitativo de cobertura Renaissance Technologies, fundado por Jim Simons, en 1992.
Fue su principal científico y vicepresidente de investigación hasta que se jubiló en 2009.
Laufer todavía tiene una participación en el Renacimiento, que ahora gestiona unos 55 mil millones de dólares.
Antes del Renacimiento, Laufer fue profesor de matemáticas en Stony Brook University durante dos décadas.
Laufer y Simons trabajaron juntos en Stony Brook, donde Simons fue presidente del Departamento de Matemáticas.
Activos Financieros
Información de activos financieros no disponible.
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Henry Laufer
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Henry Laufer, vinculada a Finanzas e Inversiones y 'Fondos de cobertura' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 23 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 1.4 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.