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Biografía
Fernando Chico Pardo comenzó su primera empresa en la Ciudad de México a los 27 años, un corredor de acciones llamado Acciones y Asesoría Bursátil.
Esa intermediación pasó a formar parte del Grupo Financiero Inbursa, un grupo bancario y financiero controlado por el multimillonario mexicano Carlos Slim.
Después de salir de Inbursa en 2003, Chico Pardo se convirtió en accionista controlador en Grupo Aeroportuario del Sureste (Asur), que opera nueve aeropuertos en México y uno en San Juan, Puerto Rico.
También administra el fondo privado Promecap, que ha adquirido intereses en o proporcionado financiación para una variedad de empresas mexicanas.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Fernando Chico Pardo
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Fernando Chico Pardo, vinculada a Servicios y 'Gestión del aeropuerto' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 22 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 1.4 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.