Scott Farquhar
Origen de la fortuna: Software
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Módulos
Biografía
Scott Farquhar es cofundador de la compañía de software de colaboración Atlassian, con sede en Sydney, Australia.
Él y el CEO Mike Cannon-Brookes comenzaron la empresa poco después de graduarse de la universidad, financiando con tarjetas de crédito.
La lista de clientes de Atlassian incluye el gigante minorista Costco y Delta de la aerolínea americana.
Atlassian es cofundador de la Promesa 1%, que insta a las empresas a donar al menos 1% de la equidad, tiempo de empleado o productos a la caridad.
Pasó como co-CEO en septiembre de 2024 para pasar más tiempo con su familia y para realizar actividades filantrópicas. Continúa como miembro de la junta directiva y asesor.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Scott Farquhar
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Scott Farquhar, vinculada a Tecnología y 'Software' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 55 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 3.3 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.