Othman Benjelloun
Origen de la fortuna: Banca, seguro
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Módulos
Biografía
Othman Benjelloun es CEO de BMCE Bank of Africa, que tiene activos de más de 12.000 millones de dólares y una presencia en África occidental, central y oriental.
Su padre era accionista en RMA, una compañía de seguros marroquí; Benjelloun lo construyó en un asegurador líder.
A través de su holding FinanceCom, tiene una participación en el brazo marroquí de la firma francesa de telecomunicaciones Orange.
Inauguró en 2014 un plan de 500 millones de dólares para construir la Torre Mohammed VI de 55 pisos en Rabat, uno de los edificios más altos de África.
FinanceCom, que opera en gran parte como O Capital Group, es parte de un proyecto para desarrollar una ciudad tecnológica multimillonaria en Tángers que se espera acoge a 200 empresas chinas.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Othman Benjelloun
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Othman Benjelloun, vinculada a Finanzas e Inversiones y 'Banca, seguro' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 12 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 0.8 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.