MacKenzie Scott
Origen de la fortuna: Amazon
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Módulos
Biografía
MacKenzie Scott es filántropa, autora y ex esposa del fundador de Amazon Jeff Bezos, a quien estuvo casada durante 25 años. Como parte de su divorcio de 2019, recibió una participación del 4% en el minorista en línea.
En mayo de 2019, poco después de anunciar los términos del divorcio en Twitter, firmó la Promesa de Dar, prometiendo regalar al menos la mitad de su riqueza durante su vida.
En un sitio web llamado Yield Giving, Scott comparte detalles de los $19.3 mil millones que ha dado a más de 2.500 sin fines de lucro.
Scott emplea un estilo "sin cadenas" de dar, en el que las organizaciones sin fines de lucro a las que dona tienen pleno control sobre cómo implementar mejor los nuevos fondos.
Scott, que ha publicado dos novelas, fue estudiante de la autora Toni Morrison en Princeton y trabajó como asistente de investigación para ella.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de MacKenzie Scott
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de MacKenzie Scott, vinculada a Tecnología y 'Amazon' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 226 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 14.9 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.