Módulos
Biografía
Klaus-Peter Schulenberg es fundador y CEO de CTS Eventim, líder en el mercado europeo de entradas y entretenimiento en vivo.
Su adquisición de promotores de conciertos regionales, agencias de ticketing, operadores de locales y productores de eventos ha creado fricción con las autoridades cárteles.
Antes de la pandemia coronavirus, la empresa, de la que Schulenberg posee el 39%, vendió más de 250 millones de billetes al año.
En 2018, el Ministerio de Transporte de Alemania otorgó CTS Eventim y Kapsch TrafficCom de Austria un contrato de 12 años para recoger los peajes de vehículos de pasajeros.
Después de que los reguladores europeos raspan el plan, CTS y Kapsch reclamaron más de $600 millones en daños del ministerio de transporte alemán.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Klaus-Peter Schulenberg
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Klaus-Peter Schulenberg, vinculada a Servicios y 'Servicio de entradas' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 26 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 1.7 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.