Gil Shwed
Origen de la fortuna: Software
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Módulos
Biografía
Gil Shwed, considerado el inventor del moderno firewall informático, cofundó Check Point Software Technologies en 1993 con Shlomo Kramer y Marius Nacht.
La empresa fue pública en el Nasdaq en 1996.
Shwed posee alrededor del 25% de las acciones de Check Point y sirve como presidente ejecutivo.
Check Point, que desarrolla software de ciberseguridad, cuenta muchas de las mayores empresas estadounidenses como clientes.
Check Point impidió más de 3.000 millones de ataques cibernéticos anualmente y ha asegurado más de 100.000 organizaciones en todo el mundo.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Gil Shwed
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Gil Shwed, vinculada a Tecnología y 'Software' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 28 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 1.8 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.