George Kurtz
Origen de la fortuna: Software de seguridad
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Módulos
Biografía
George Kurtz es cofundador y CEO de CrowdStrike, una compañía de ciberseguridad basada en la nube con sede en Sunnyvale, California.
Kurtz cofundó la compañía con Dmitri Alperovitch en 2011 y lo hizo público en 2019.
Cuando los correos electrónicos internos del Comité Nacional Demócrata fueron filtrados al público en 2016, el DNC contrató a CrowdStrike para investigar el hack.
En julio de 2024, un error en un software de CrowdStrike actualizado desembocó en un outage que motivó los vuelos, sacó los medios de comunicación fuera de línea e interrumpió las empresas en todo el mundo.
Antes de CrowdStrike, Kurtz inició la firma de tecnología de seguridad Foundstone en 1999, que fue adquirida por McAfee en 2004.
CrowdStrike registró $3.95 billones en ingresos en el año hasta el 31 de enero de 2025.
Activos Financieros
La gran mentira de las megafortunas: El caso de George Kurtz
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de George Kurtz, vinculada a Tecnología y 'Software de seguridad' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 92 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 5.8 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.