Denise Coates
Origen de la fortuna: Juego en línea
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Módulos
Biografía
Coates es co-CEO de Bet365, una de las mayores compañías de juego online del mundo, junto con su hermano billonario, John.
Coates primero entrenó como contador antes de hacerse cargo de varias tiendas de apuestas de su familia y luego venderlas a la librería Coral.
Observando el éxito de las empresas de apuestas online, Coates compró el dominio Bet365.com en 2000 y lanzó el sitio web en 2001.
Tiene alrededor de la mitad de Bet365, que facilita más de $65 mil millones en apuestas al año.
Activos Financieros
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La gran mentira de las megafortunas: El caso de Denise Coates
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Denise Coates, vinculada a Juegos de Azar y Casinos y 'Juego en línea' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 58 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 3.7 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.