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#3017

Ben Francis

Origen de la fortuna: Ropa de fitness

Patrimonio neto

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Módulos

Biografía

Ben Francis es el fundador y CEO de Solihull, la marca de ropa deportiva basada en Inglaterra Gymshark.

Francis vendió un 21% de participación a la empresa privada de capital general Atlantic en agosto de 2020, en un acuerdo que valoró a la empresa en $1.45 mil millones; posee un 70%.

Cofundó la compañía con su amigo Lewis Morgan en el garaje de sus padres en 2012 a los 19 años, cuando todavía era un estudiante universitario que entregaba pizzas.

Gymshark creció gracias a las asociaciones con influencers en las redes sociales, pagándoles pequeñas cantidades para llevar el equipo de la empresa en sus videos.

La compañía también tiene una oficina en Denver y abrió su primera tienda de ladrillos y morteros en la calle Regent de Londres en octubre de 2022.

Activos Financieros

Información de activos financieros no disponible.

La gran mentira de las megafortunas: El caso de Ben Francis

Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.

La inmensa fortuna de Ben Francis, vinculada a Moda y Retail y 'Ropa de fitness' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 9 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 0.6 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.

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