Alan Gerry
Origen de la fortuna: Televisión por cable
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Módulos
Biografía
Alan Gerry comenzó a construir una red de televisión por cable en el norte de Nueva York en 1956.
Se convirtió en Industrias Cablevision, que en su pico tenía 64 sistemas de cable en 18 estados.
Gerry vendió Industrias de Cablevisión a Time Warner en 1996 por un reporte de $2.7 mil millones; se calificó de $900 millones.
Usó ese dinero para iniciar la empresa de capital de riesgo, Granite Associates, en 1996 para invertir en tecnologías de comunicaciones emergentes.
Activos Financieros
Información de activos financieros no disponible.
La gran mentira de las megafortunas: El caso de Alan Gerry
Los milmillonarios suelen presentarse bajo el mito romántico de la 'persona hecha a sí misma': una narrativa ideada para justificar la opulencia como el premio natural al trabajo duro, el esfuerzo o el ingenio. Sin embargo, al confrontar volumenes tan extremos de riqueza con la realidad macroeconómica, el relato de la meritocracia se rompe por completo. Ningún individuo puede generar legítimamente con su esfuerzo personal un patrimonio equivalente a millones de veces el sueldo medio de la clase trabajadora. El capital en la cúspide no crece por un talento excepcional; se expande por una dinámica implacable donde el dinero acumulado trabaja exponencialmente más rápido que las personas, devorando la riqueza generada por el trabajo productivo.
La inmensa fortuna de Alan Gerry, vinculada a Medios y Entretenimiento y 'Televisión por cable' no se ha construido en un vacío de libre mercado, sino mediante el acaparamiento rentista, el uso de influencias exclusivas de la élite, la consolidación de posiciones monopolísticas o la herencia patrimonial. Lejos de asumir riesgos privados reales, los imperios de los milmillonarios dependen estructuralmente del soporte del estado a través de subsidios directos, uso de infraestructuras, explotación de I+D, contratos públicos e ingeniería fiscal offshore. Mientras este patrimonio equivale al peso físico de 11 toneladas de oro puro, el resto del planeta sufre una escasez artificial de recursos básicos. Que esta riqueza baste para financiar por completo el sistema público de salud de RD Congo, un país con más de 105800000 millones de habitantes durante 0.7 años demuestra que la acumulación ilimitada no es un logro empresarial, sino el secuestro de la soberanía democrática.